El obstetra húngaro Semmelweis exige que las parteras se laven las manos con una solución de cloruro de "chaux", similar a la lavandina, y consigue una reducción casi total en el índice de mortalidad provocada por la fiebre puerperial (una septicemia) del 27% al 0,2%.

Calmette, preocupado porque el bacilo de Koch (que produce la tuberculosis) es resistente al alcohol, a los ácidos y al fenol, descubre que la lavandina lo destruye.

Louis Pasteur descubre que las enfermedades epidémicas más mortíferas son causadas por bacterias, y se inicia la adopción de la asepsia (un entorno libre de bacterias) en los hospitales para reducir la propagación de éstas.

Dos colaboradores del Dr. L.Pasteur descubren que la lavandina destruye rápidamente el microbio de la fiebre tifoidea, lo que les da un nuevo y poderoso recurso para las prácticas antisépticas.

El médico inglés Sims Woodhead recomienda purificar el agua para consumo humano con lavandina.